Solo de forma puntual y controlada, durante la fase inicial de puesta en marcha.
Esta intervención no es una obligación permanente, sino una recomendación preventiva para garantizar que todo funciona correctamente desde el primer día.
Por qué se recomienda una fase inicial supervisada
En los primeros momentos de uso es aconsejable:
- Verificar que todos los pedidos llegan correctamente.
- Confirmar que los datos fiscales se interpretan bien.
- Detectar posibles casuísticas especiales propias de cada negocio.
- Ajustar configuraciones iniciales si fuera necesario.
Esta fase permite validar el flujo completo antes de trabajar de forma totalmente automatizada.
Qué ocurre una vez superada esa fase
Una vez comprobado que:
- Los pedidos entran correctamente.
- Las facturas se generan como corresponde.
- No hay incidencias ni excepciones,
el sistema puede funcionar de forma completamente automática, sin necesidad de intervención manual en el día a día.
Ventaja de este enfoque
Este modelo aporta:
- Mayor seguridad en el arranque.
- Menos errores en producción.
- Tranquilidad para el usuario.
- Automatización real una vez validado el proceso.
No se trata de “vigilar el sistema”, sino de acompañarlo en el arranque para asegurar que todo queda bien configurado.
En resumen
Es una práctica profesional y responsable.
El sistema es automático.
Solo se recomienda intervención manual al inicio.
Sirve para supervisar pedidos y detectar casos especiales.
Una vez validado, no requiere control continuo.
